Cannabis, ¿un superalimento?

Por Yumaira Rojas

Uno de los auges de los últimos años en la industria alimentaria han sido los llamados superalimentos, los cuales son considerados un grupo de alimentos altamente nutritivos que aportan múltiples beneficios al organismo y cuyos usos y existencia son ancestrales.


Nutricionalmente hablando, no existen los superalimentos, sin embargo, si existen alimentos excepcionales que aportan una cantidad importante de nutrientes, vitaminas y fitoquímicos que merecen que el término sea acuñado para referirse a los mismos; entre ellos se pueden encontrar en su mayoría productos de origen vegetal, algunos lácteos y pescados.


A la lista de los “superalimentos” se van sumando cada vez más alimentos que debido a su composición y grandes beneficios nutricionales, representan características de los denominados superalimentos. Algunos de los beneficios que aportan son:


- Aumento de energía con mejoras significativas en el rendimiento físico.

- Mejoras en la calidad de la memoria, beneficios antioxidantes y desintoxicantes que previenen enfermedades graves como el cáncer.

- Mejoras en la piel.

- Fortalecimiento del sistema inmune,

- Prevención de sobrepeso y anemia.

- Control y mejor manejo de patologías como dolor o inflamación,

- Aporte de fibras y de grasas saludables que participan en la prevención de enfermedades del corazón; entre otros.


La clave para una alimentación adecuada, es consumir una buena combinación de alimentos saludables y nutritivos; e incluir los productos que se consideran superalimentos le dará fortaleza a esa dieta que sin duda alguna, según las propiedades de los productos que se consuma, mejorará la calidad de vida de la persona conforme a sus necesidades fisiológicas, actividades y entorno.


Para prevenir y luchar contra enfermedades, así como también vivir en el ritmo acelerado de la sociedad actual; tener una dieta balanceada y enriquecerla con los denominados superalimentos es la mejor alternativa para llevar una vida saludable.


Uno de estos superalimentos conocidos desde la antigüedad es el cannabis. Más allá de sus propiedades terapéuticas; desde el año 6000 A.C ha tenido múltiples usos que van desde textiles y papel hasta ser un alimento alto en contenido de vitaminas, minerales, proteínas, fibra y omega.


Cabe destacar que el uso del cannabis como alimento se inclina hacia el consumo de la planta de cáñamo o de sus semillas, que es donde se encuentra la mayor parte de los nutrientes de interés.


Aunado a esto, el consumo de la planta de cannabis como tal es un tema que ha de tomarse con delicadeza dada la cantidad de contenido de cannabinoides que pueden presentarse en la parte vegetativa de la planta, ya que según la variedad de cannabis, la planta puede incluir componentes psicoactivos como el THC cuyos efectos secundarios en algunos casos puede no ser del agrado o tolerancia para el consumidor. Es por ello, que el uso del cannabis como superalimento se enfoca en el consumo de plantas de cáñamo que tienen muy poco o nada de contenido de THC (menos del 0.2%), y de las semillas como fuente de nutrientes y otros elementos.


Existen en el mercado múltiples productos derivados del cáñamo, entre los cuales dominan las semillas y el polvo de las mismas o el aceite comestible que es rico en omega 3, omega 6; y más ácidos grasos poliinsaturados lo cual es óptimo según el punto de vista nutricional y además de ello también es rico en vitamina E.


Según el Servicio de Investigación del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA) el Cannabis sativa L. bajo el número 12012 presenta la siguiente composición por cada 100g de semillas:

La cantidad de aminoácidos, proteínas, ácidos grasos poliinsaturados, nutrientes, minerales y vitaminas que poseen las semillas de cannabis lo hacen merecedor de ser un alimento excepcional, por otra parte; la facilidad y versatilidad de su consumo permite que sea una alternativa para mejorar la salud y elevar la calidad de vida.


Entre sus ácidos grasos poliinsaturados se encuentran en gran cantidad el ácido linoléico que es un tipo de ácido graso omega 6, y el ácido alfa linolénico que es un ácido graso omega 3. El cuerpo humano naturalmente no es capaz de producir estos dos ácidos grasos, pero los puede adquirir a través del consumo alimentario.


Los ácidos grasos omega 3 y 6 son componentes de la membrana de las células y también precursores de moléculas que se encuentran involucradas en múltiples procesos que participan, por ejemplo, en la prevención de enfermedades del corazón a través del control de triglicéridos, alzheimer, inflamación y depresión.


Por otra parte, las semillas de cannabis poseen un gran contenido de vitaminas A, C, E y B donde predomina de manera significativa la vitamina E (90mg de vitamina E por cada 100g de semillas). La vitamina E posee un alto poder antioxidante que protege a las células de posibles daños que puedan ser ocasionados por radicales libres y ello ayuda significativamente en el retraso o prevención de enfermedades como el cáncer; por su poder antioxidante también beneficia las células del cabello y la piel.


El complejo de vitaminas B como la riboflavina, niacina y tiamina son imprescindibles para el desarrollo y funcionamiento celular y el tejido nervioso. Fortalece el sistema inmune, conservan la función cognitiva lo cual está directamente relacionado con la memoria y el estado de ánimo. Es antioxidantes, y también participan en procesos de metabolización y digestión donde está involucrada la fibra que aporta las semillas de cannabis.


Los abundantes minerales que poseen las semillas de cannabis son esenciales para el correcto funcionamiento del organismo, el calcio ayuda a prevenir enfermedades como la osteoporosis y además está involucrado de manera importante en la señalización celular y en la regulación del peso corporal a través del metabolismo; el fósforo participa en procesos celulares básicos y su ingesta aporta también fortalecimiento en huesos y dientes, regulación de procesamientos de desechos en el organismo y gestionamiento de almacenamiento y uso de la energía en el mismo. Otro de los minerales más abundantes en estas semillas es el magnesio que es útil en el control y prevención de enfermedades cardiovasculares y diabetes, y el hierro que es esencial para prevenir o tratar eventos de anemia o desnutrición.


Los aminoácidos que componen las proteínas son macronutrientes indispensables para el mantenimiento y desarrollo del organismo y las semillas de cannabis poseen 20 aminoácidos incluyendo 9 de los aminoácidos esenciales que el cuerpo no puede producir por sí mismo. Esta cantidad importante de aminoácidos provee la energía necesaria para mejorar el rendimiento del funcionamiento corporal, así como también participan en la prevención de enfermedades neurodegenerativas, cardiovasculares y cáncer.


Efectivamente estas propiedades hacen que el cannabis pueda definirse como un superalimento que además de poseer en sus semillas una composición que lo hace un alimento excepcional, presenta en ellas un sabor similar a los frutos secos, una textura crujiente y muy agradable al gusto del consumidor; los comestibles que pueden elaborarse son muy variados y pueden encontrarse desde smoothies hasta una múltiple variedad de bebidas y snacks tanto dulces como salados. El cannabis es una gran alternativa muy versátil que ofrece la naturaleza para mejorar la salud, el desarrollo y mantener así una alta calidad de vida.


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